Nuestra trascendencia es la huella que dejamos en el universo


El científico redefine el concepto de “sistema”. Considera el universo como un sistema de energía constante que tiene interior, límite y exterior y donde se registran múltiples interacciones, entre ellas, la trascendencia


César Melton Líbenson nació en General Roca hace 73 años. Su padre fue uno de los primeros farmacéuticos del pueblo y su madre, aunque no ejercía, profesora de  francés.  Creció en el Alto Valle y partió a estudiar medicina a Buenos Aires. Obtuvo su título de médico y luego de un fugaz paso por la clínica asistencial, su actividad profesional se orientó hacia actividades de investigación en temas vinculados a la biología.

En 1966, Líbenson desarolló, junto con Ignacio Piroski, quien fuera Director del Instituto Nacional de Microbiología, un procedimiento para producir, a muy bajo costo, concentrados proteicos alimenticios obtenidos del pescado cumpliendo con las expectativas de organismos como la FAO en la búsqueda de herramientas para luchar contra el hambre. Este descubrimiento, que llamó la atención de la prensa en varios países, recibió un caluroso apoyo del Presidente de la Nación, Dr. Arturo Illia quien dispuso la puesta en marcha de la producción a escala industrial. Lamentablemente el golpe militar que derribó al gobierno pocos días después, dejó en la nada este proyecto entre tantos otros, mostrando las paradojas de un país que pese a sus riquezas aun  registra muertes por desnutrición.

En el año 1985, cuando una empresa multinacional, única productora local de insulina, dejó el país provocando un agudo desabastecimiento que afectó gravemente a los pacientes diabéticos insulinodependientes, este nativo de General Roca logró resolver el complejo problema tecnológico de producir insulina. Su tarea, como director general del proyecto llevado a cabo por los Laboratorios Beta y Sintyal concretó la puesta en el mercado del producto BetaSint que llevó tranquilidad desde 1987 en adelante a los numerosos enfermos de diabetes.

Actualmente  Líbenson, asesora al Presidente del INTI, en su tarea de fortalecer esa institución que es referente de la Industria Nacional. Y algo más. Escribe. Hace unos meses publicó  “La medida Ignorada” (Ed. Dunken),  un libro que le insumió muchas horas diarias de arduo trabajo durante 12 años.  Quizá esta anécdota hable por sí misma de la personalidad de este, ya nostálgico, valletano. No es un libro fácil. Es de altísimo vuelo. Para especialistas. Aun así su autor insiste que si se capta su núcleo duro- la modificación de los conceptos de “sistema” y “estructura”- la lectura fluye. “Río Negro” habló con el autor de esta obra que constituye un valioso aporte a la epistemología y a la filosofía de las Ciencias.

– Se  que es algo complejo, pero ¿Podría ensayar una síntesis de su libro?

– “Una síntesis no es fácil porque hay muchos matices pero si tuviera que decir por donde empecé mi tarea diría que fue a partir de una modificación del concepto de sistema. En lugar de interpretar que un sistema está encerrado por un límite que lo diferencia de sus alrededores yo creí que era necesario sostener que un sistema está compuesto por un interior, un límite y un exterior. En otras palabras, que el exterior forma parte del sistema. A diferencia de la concepción clásica de sistema, propongo la idea de sistema como un conjunto indisoluble integrado por un interior, un entorno y un límite que los separa y los une. El interior y el entorno expresan un conflicto por su diferencia y este conflicto se resuelve como un límite que se encuentra en un equilibrio estacionario. El límite une y separa las dos fases diferentes que llamamos interior y exterior y así se explican mejor las teorías filosóficas hegelianas que resaltan el conflicto o la oposición y síntesis de los contrarios. El límite es un equilibrio, producto de un conflicto. El único lugar donde puede expresarse tanto el conflicto como su solución equilibrada estructural es en límite del sistema.

– ¿Qué pasa si quiero definir el Universo desde esta teoría?

– Pensar el Universo como un sistema, es pensar en un sistema “energía constante” (según la  Termodinámica). Según la definición clásica de sistema caemos en una paradoja porque es un sistema que no tiene alrededores y si no tiene alrededores no necesita un límite y si no necesita un límite ni alrededores no es un sistema. Ahora bien si no podemos definir al Universo como un sistema no podemos definir nada como un sistema. Creo que es más fácil cambiar el concepto de sistema y la Física Cuántica nos muestra claramente como hacerlo. Cuando esta rama de la ciencia define un cuanto como un paquete discontinuo de energía nos está diciendo que la minúscula energía interna del cuanto está separada del resto del Universo por un límite y si esto es así, la energía de un cuanto y la energía restante constituyen el sistema Universo, como un sistema de energía constante. Esto es lo mismo que decir que el sistema Universo está compuesto por un interior que tiene toda la energía menos la energía interna de un cuanto que está más allá del límite. Aquí vemos que el Universo sí es un sistema que tiene interior, límite y exterior. Este razonamiento nos obliga a cambiar el concepto clásico de sistema porque tenemos que dejar de lado la idea de que un sistema tiene “alrededores” que no le pertenecen.

– ¿Qué pasa en consecuencia?

– Se explican muchas cosas. Un sistema cerrado es un sistema que solo permite el intercambio de energía en el límite. Si concebimos al Universo como un sistema cerrado, con la energía de un cuanto más allá del límite tenemos también un conflicto entre dos fases muy diferentes y como hay intercambio de energía podemos comenzar a entender que en ese límite tienen que pasar cosas para que se logre el equilibrio. En primer lugar, si se trata de un sistema cerrado sin flujo de calor el equilibrio solamente puede alcanzarse por desplazamiento del límite y esto es muy asimilable al concepto de curvatura del espacio propuesto por la Teoría de la Relatividad General para explicar la fuerza de gravedad y también es muy asimilable a la Teoría cuántica de campos basada en el antagonismo materia–antimateria.

– ¿Y qué más sucede cuándo uno plantea esta redefinición de sistema?

– Por ejemplo ya no es necesario hablar de estructuras disipativas como hace Prigogine cuando dice que la entropía se expulsa a los “alrededores” del sistema. Puesto que el interior y el entorno pertenecen al sistema siempre se mantiene el equilibrio cuando a un  lado del límite aumenta la energía potencial y al otro lado del límite aumenta la entropía. En realidad no hace falta disipar entropía a ningún lado porque la entropía máxima se logra precisamente en el equilibrio. Como ve pasan muchas cosas….

-¿Cuáles otras?

-Otra cosa importante que vemos es que desaparece la dualidad sujeto-objeto ya que ambos son las dos fases diferentes de un sistema que llamamos conocimiento. Pero aquí tenemos que comenzar a hablar de la relación del tiempo con los sistemas complejos. Como sabemos, en los sistemas complejos se producen muchísimas interacciones irreversibles y ésta condición de irreversibilidad tiene que ver con la intervención del tiempo que siempre es unidireccional del pasado al futuro. Cuanto más complejidad, más interacciones irreversibles y como cada interacción irreversible es temporal, más tiempo. Cuando dos estructuras interaccionan irreversiblemente para producir una estructura más compleja, la estructura que se forma en ese mecanismo temporal lo hace en un futuro relativo con respecto a las estructuras que interaccionaron. Cuando se repite este ciclo muchas veces, para dar lugar a mayor complejidad, más y más tiempo separa a la estructura final resultante de las primitivas estructuras que interaccionaron al comienzo. En otras palabras, debido a la irreversibilidad, el resultado de una interacción está en el futuro relativo inmediato de lo que interaccionó y el resultado de muchísimas interacciones está en un futuro relativo mucho más remoto de aquella interacción. En un ejemplo muy lineal, se puede notar la temporalidad de una interacción cuando hablamos por teléfono y hay un retardo en la comunicación mientras la señal viaja.

Ahora vamos a aplicar este concepto con dos situaciones. En una de ellas como la interacción del interior y el exterior de un sistema, se resuelve en un límite éste se encuentra en el futuro relativo de ambos. En otro caso, como la interacción de un sujeto y su objeto dan lugar a una estructura de conocimiento, ésta se encuentra en el futuro relativo del sujeto y el objeto que interactuaron. Ahora bien, como la estructura de conocimiento se forma dentro del cerebro del sujeto y esa estructura interacciona con otras y otras y otras estructuras de conocimiento mediante las asociaciones cerebrales, podemos darnos cuenta que la complejidad del cerebro se corresponde con una poderosa proyección hacia un futuro muy remoto con respecto a lo que está observando como objeto. En otras palabras el cerebro puede interpretar la realidad porque gracias a la complejidad que lo caracteriza, y que se construye y crece permanentemente mediante nuevas interacciones irreversibles temporales, se encuentra en un futuro relativo muy remoto con respecto a sus objetos de conocimiento.

– ¿Qué pasa entonces con la idea del presente?

– El concepto de presente engloba esta situación. Y puede ser enorme o muy pequeño,  depende de la magnitud del sistema. El Universo tiene un solo presente sea que se trate de una relación entre bacterias o entre galaxias. Lo que cambia es la magnitud de las interacciones irreversibles que generan esa relatividad del tiempo que nos explica Einstein.

-¿En este sentido, el cuerpo, nuestra realidad somática, también es superado por la psiquis?

-Claro. Si uno separa diferentes niveles de complejidad, uno dice: acá está la parte fisicoquímica nuestra, protones y electrones con sus leyes; aquí las interacciones del nivel químico atómico y molecular con otras leyes; y aquí en un nivel de complejidad superior está la complejidad de la biología, con sus propias leyes y ascendiendo en la complejidad encontramos la psiquis con otro tipo de leyes y en un futuro relativo muy remoto respecto de los electrones y protones en la base de la pirámide. La enorme cantidad de interacciones irreversibles temporales que separan el tope de la pirámide de su base nos muestran que ese tope es muy complejo en relación a la base. Podemos decir que el tiempo está incorporado en cada estructura compleja o que el tiempo es consumido por la complejidad o que la complejidad expresa al tiempo. La psiquis, el sistema  de complejidad más alto en términos humanos, está en un futuro relativo con respecto al sistema biológico y fisico-quimíco que la sostienen. Esto quiere decir que la psiquis, por su complejidad, en términos temporales relativos tiene “más edad” que el sujeto biológico, el sujeto físico químico y el propio Universo que la sustentan.  Es por eso que el hombre tardó 15 mil millones de años en aparecer. Tiene tanto tiempo incorporado en su complejidad que le permite analizar la realidad. Nosotros podemos conocer porque estamos en el futuro de aquello que conocemos. Todo lo que conocemos nosotros es un suceso, algo que sucedió.  Interpretamos las leyes que rigen esos sucesos, y hacemos cálculos de probabilidad para lo que todavía no ha sucedido. Nosotros vemos el suceso, pero el futuro de ese suceso depende del azar y de la probabilidad y de interacciones irreversibles que lo conduzcan a una etapa más compleja. Quiero mostrarle cómo se ve esta situación en todos los ámbitos de la vida. Tenemos un sujeto y un objeto. Uno define al sujeto en función del objeto y un objeto en función del sujeto. Pero también define al antígeno en función del anticuerpo y el anticuerpo en función del antígeno. Define al antibiótico en función de lo biótico y define a una enzima en su relación con el sustrato sobre el cual actúa. En otras palabras, siempre hay una interacción que se virtualiza para dar lugar  a un equilibrio actual que resuelve el conflicto. En términos de membrana celular y de formas biunívocas, la función biológica no es otra cosa que un equilibrio entre actores y receptores.

-¿Cuál es la “medida ignorada”?

– Siempre concebimos la medida en función de un sujeto que mide comparando algo desconocido contra algo constante. ¿Qué ocurre si hacemos desaparecer el sujeto? Al aplicar el nuevo concepto de sistema a cualquier fenómeno natural, tenemos un interior y un exterior unidos y separados por un límite que es constante por hallarse en equilibrio como resolución del conflicto entre ambos. Como hemos visto en el sistema “energía constante” el producto entre el interior y el exterior es constante cualquiera sean las dimensiones del interior y del exterior respectivamente. Cuando uno aumenta, el otro decrece proporcionalmente. Ahora bien, si el interior se compara con el producto constante puede “conocer” su propia dimensión y puede “conocer” la dimensión del exterior como el faltante. Puesto que el producto se expresa en el equilibrio del límite, el equilibrio es el instrumento de medida que le permite a cada fase “saber” cuan cerca o cuan lejos de halla de él.

-¿Cuál es entonces la constante de este sistema?

-La constante es precisamente la estructura. La estructura es la constante que expresa el tipo de conflicto que caracteriza a un sistema o a un estado de un sistema. Cada estructura con sus leyes son las constantes que tiene el sistema y esas leyes son descubiertas y formuladas por el sujeto estudiando estructuras. Todas las leyes deterministas y reversibles del equilibrio estructural se basan en la relación causa-efecto que como podemos apreciar es irreversiblemente temporal: primero la causa y después el efecto. Esto muestra que la causalidad temporal tiene que ver con la irreversibilidad temporal de la medida y es por eso que existe lo que he dado en llamar “La medida Ignorada” ya que la causalidad de la Naturaleza no puede depender de la existencia de un sujeto.

Las leyes biológicas aparecen cuando aparece la biología, las leyes del conocimiento aparecen cuando aparece la psiquis, las leyes sociales cuando existen colectivos de cualquier tipo. Puesto que la complejidad –como hemos visto- es temporal, en cada nivel físico, químico, biológico, psíquico, etc, de un sistema complejo existen leyes estancas que rigen sólo bajo determinadas condiciones. En la física esas leyes se denominan leyes gauge porque aparecen con una circunstancia determinada y desaparecen cuando está circunstancia lo hace. Si la temporalidad evolutiva del Universo reconoce leyes gauge también podemos aplicar este concepto a la temporalidad de un sistema complejo y es por eso que como seres humanos tenemos leyes compartimentadas que regulan las interacciones de nuestros protones y electrones, de nuestros átomos; de nuestras moléculas, de nuestras células y de nuestras estructuras de conocimiento.

-¿Cuáles son nuestras leyes gauge?

– Nosotros no somos ni electrones, ni protones, ni moléculas. Somos algo más. Las leyes que rigen esos niveles son gauge con relación a la psiquis. La física es gauge con relación a la química, la química es gauge con relación a la biología, la biología es gauge con relación a la psiquis. ¿Por qué? Porque han incorporado tiempo y el tiempo ha hecho desaparecer ciertos mecanismos de relacionamiento y de comportamiento, para cambiarlos por otros  que aparecen con las nuevas estructuras. Yo hablo con usted y no hablo ni con sus protones, ni con sus glóbulos rojos, hablo con una entidad compleja, con un sistema complejo. Pero eso no quiere decir que no estén funcionando en los distintos niveles esas relaciones. Igual que en el universo.

–  Este cambio en la definición de sistema condujeron a toda esta revisión. Pero usted pone en crisis más que un concepto. También revisa el concepto de entropía, el de equilibrio…

-El concepto evolutivo, también. Uno no debe decir que hay sistemas evolutivos, hay evolución de los sistemas. Un sistema evolutivo sería un sistema que no tiene constantes. La constancia es el paradigma de la propia evolución. No hay cosa más constante que el código genético, sin embargo la biología nos muestra que ha evolucionado. La constancia es la pauta que permite que se estructuren las posibilidades evolutivas … Acá entramos en otro terreno, pero sirve para demostrar en forma práctica la postura de Karl Popper de que la probabilidad es un fenómeno real, no es una medida de nuestra ignorancia. Desde ésta postura lo que es probable para una estructura es real para ella, y esta probabilidad real que se conoce como posibilidad de la estructura es una realidad que colapsa cuando se pasa a un nivel superior mediante una interacción con otra estructura. Veamos un ejemplo. Una galaxia no tiene el mismo nivel de azar que un mosquito. ¿De qué depende esa diferencia? Depende de la estructura. Depende del sistema que  analicemos. Así podemos entender el código genético. Dos códigos genéticos diferentes, que tienen una estructura determinada, tienen posibilidades reales de transformarse en un ser humano o en un insecto respectivamente. Aquí queda demostrado que la estructura se proyecta como una posibilidad que tiene que realizarse. Y esto es real. A esto lo defino como “potencialidad virtual  trascendente”. Por eso, el mismo conflicto que describíamos, en términos espaciales, como interior y exterior podemos describirlo, en términos temporales, como inmanencia y trascendencia. Los científicos estudian siempre la trascendencia azarosa de una estructura y por eso es tan importante el cálculo de probabilidades. Un químico estudia el comportamiento de una molécula como una unidad que se relaciona trascendentemente. Luego cuando estudia el comportamiento de ciertos átomos que también interaccionan trascendentemente de una cierta manera establece las relaciones inferenciales que relacionan a esos átomos con esa molécula. Así descubre y formula las leyes que confirman esas inferencias surgidas de la experimentación. Este es el método científico donde las reducciones analíticas siempre son completadas por inferencias que permiten confirmar comportamientos experimentalmente. Puesto que la complejidad es temporal, porque ha surgido de interacciones irreversibles, cuando hacemos una reducción analítica en busca de lo más simple estamos retrocediendo en el tiempo……

– El conocimiento, entonces,  es un viaje gnoseológico  al pasado

-Así es. Todo fenómeno es unitario. Yo hablo con usted y yo soy una unidad para usted y usted es una unidad para mí. Por inferencia y por conocimiento sé cómo se compone un cuerpo humano, pero capto una unidad. Entre la parte y el todo no hay diferencias salvo la forma en que se relaciona con otras unidades. No se puede hacer reducción analítica con un todo porque deja de ser un todo. Ni tampoco se puede interpretar que algo es una “parte” sin las relaciones que las ligan entre sí como parte de un todo. Cuando inferencialmente buceamos más allá de la unidad que estamos observando, investigando sus componentes más simples, viajamos en el tiempo al revés de la dirección temporal que tuvieron las interacciones irreversibles para pasar evolutivamente de las partes al todo. Aquí aparece el problema de la Física Cuántica cuando dice que el conocimiento de una partícula puede modificarla. Puesto que la observación está ligada a la interacción irreversible y temporal de la medida, la estructura de conocimiento resultante integra al físico cuántico y a la partícula observada pero no puede ser el conocimiento lo que modifica la partícula porque sería necesario invertir la dirección del tiempo.

Y como son las diferencias que separaron a Einstein de Bohr?

Es un tema muy interesante. Einstein utilizaba como constante a la velocidad de la luz en el vacío, conocida como c. Puesto que la velocidad es el cociente entre la dimensión longitud y la dimensión tiempo se mide convencionalmente en metros/segundo. Como vemos esta constante no incluye la dimensión energía de un sistema y por eso esta relación era útil solo en una fase del sistema y era aplicable solamente a un solo lado del límite. Cuando Planck introduce su constante que se conoce como h relaciona la energía a un lado del límite con el tiempo al otro lado del límite y esto le permite situarse en la estructura “actual” del sistema. Tan actual es la constante de Planck h que los físicos la denominan “unidad de acción”. Lo mismo pasó con Bohr. Todos y cada uno de estos gigantes del pensamiento científico estaban en lo cierto….

– Usted diferencia realidad de conocimiento de la realidad.

-Claro, la estructura de conocimiento está en el futuro relativo con respecto a la estructura que es el objeto de conocimiento y también en el futuro relativo del sujeto que conoció a ese objeto. Como las nuevas estructuras de conocimiento se forman en nuestro cerebro ya no somos el mismo sujeto después de haber incorporado un conocimiento. Por eso el sujeto se construye.

-¿Cómo llega a la formulación de su medida ignorada?

-Yo no creo  que haya un momento de iluminación. Creo que interpretamos datos y cuando uno interpreta algo, por ejemplo el concepto de sistema, le da a ese dato una significación determinada. Si uno parte de la nueva significación de un pequeño dato y hace una construcción lógica estricta, la no linealidad que caracteriza a todo sistema complejo -y el pensamiento es el mejor ejemplo de sistema complejo- es llevado inevitablemente por la propia construcción lógica a un cambio de enfoque. Puedo llegar a un lugar desconocido y eso tiene que ser la invitación para caminar un nuevo sendero.  La reformulación de un pequeño concepto, puede conducir a grandes cambios. Yo no intenté reformular nada. Yo solamente pensé que el exterior pertenece al sistema. Otra cosa no he modificado. Solamente he tratado de mostrar esto con los actuales datos de la ciencia y seguramente existen muchas lagunas en mi recorrido porque he tenido que recurrir a ejemplos tomados de una ciencia dura que no domino.

-¿Cómo pensar simultáneamente el concepto de equilibrio con el de tiempo?

-Hay que pensarlo de la siguiente manera. Todo equilibrio es estacionario, resuelve permanentemente un conflicto. Pero no es estático. La estructura resuelve el conflicto permanentemente. La estructura se desplaza en el tiempo. Transitamos el tiempo resolviendo permanentemente el conflicto entre el futuro y el pasado, por eso digo equilibrio estacionario.

-¿Y la muerte?

-Toda estructura se mantiene azarosamente. Toda estructura tiene probabilidad de dejar de ser tal. Hay cambios irreversibles y cuando las fluctuaciones propias de un equilibrio estacionario se amplifican en los sistemas complejos éstos desaparecen.

-¿En qué cree Líbenson?

-Creo en la diversidad de la complejidad que ha generado al ser humano que tiene connotaciones de sagrado porque para alcanzarse su nivel de complejidad hubo 15.000 millones de años de interacciones irreversibles. Creo en la trascendencia, en el valor y la trascendencia del ser humano. Y la trascendencia está en las interacciones. No creo en el finalismo del progreso sino que el progreso se produce azarosa e inevitablemente por aumento de la diversidad y el incremento de las interacciones que esa diversidad produce. El universo nos ha producido y nuestra trascendencia es la huella que dejamos en el universo.

Fuente:

SUSANA YAPPERT

sy@fruticulturasur.com

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