Las levaduras “madre” se sacrifican por sus hijos

La disposición de una madre a sacrificar su propia salud y seguridad por el bienestar de sus hijos es un relato común en todas las culturas, y de ninguna forma es algo exclusivo de la especie humana. Las osas polares pasan hambre a cambio de alimentar a sus hijos, las hembras de delfín no duermen durante días a cambio de ejercer de centinelas para sus retoños, y algunas arañas, por cuidar de sus crías, acaban siendo devoradas por éstas.

Ahora, un inesperado hallazgo realizado por especialistas de la Universidad de California en San Francisco, la de Sao Paulo en Brasil y la de Pekín en China, muestra que incluso en la levadura las “madres” se sacrifican por sus descendientes, llegando a pagar con su vida el costo de su dedicación.

El equipo de Wallace Marshall y Susanne Rafelski ha descubierto que la levadura Saccharomyces cerevisiae asegura la salud de sus retoños mediante la expeditiva vía de transferir hacia el interior de ellos estructuras internas esenciales que ella posee y que son conocidas como mitocondrias.

Las mitocondrias son comparables a centrales de suministro de electricidad, y abastecen a la célula de la energía química que toda levadura y forma de vida superior necesita para sobrevivir. La levadura, al igual que toda vida celular, no puede sobrevivir sin ellas.

Los autores del nuevo estudio han comprobado cómo las células de esta levadura transportan la cantidad necesaria de mitocondrias por una red de vías de proteínas y motores moleculares hasta el interior de los “bebés” de levadura.

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Imagen de ordenador de redes mitocondriales en células de levadura. (Foto: UCSF)

Pero lo que sorprendió a los investigadores fue cómo cada levadura madre continuaba dando cantidades generosas de sus mitocondrias a su descendencia incluso cuando ello implicaba adelantar su propia muerte como individuo.

La imagen clásica de la división celular (un proceso conocido como mitosis) es la de una división uniforme mediante la cual una célula da lugar a dos copias idénticas. Los científicos siempre han pensado que durante esta división clásica, las mitocondrias también eran repartidas a partes iguales.

Pero no todas las células se dividen de manera pareja. Las células madre humanas, por ejemplo, suelen dividirse en dos células que presentan un aspecto y se comportan de manera muy diferente. Algunas células cancerosas también hacen esto.

En el campo de la biomedicina crece cada vez más la opinión de que conocer a fondo cómo distribuye una célula sus mitocondrias durante esas divisiones desiguales puede brindar pistas para comprender aspectos de la biología del cáncer o de las células madre que hoy no están claros.

El caso de la levadura Saccharomyces cerevisiae es un buen ejemplo de división celular desigual, que seguramente servirá de punto de partida para nuevas investigaciones.

Fuente: NYCT

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